Aromas

por Somnoliento
Un momento fluido,
un suspiro conocido al rozarte
y la memoria agitada en convulsiones
al canto del aroma inconfundible
de tu piel arrullada entre tu pelo,
final de tu rostro,
principio de tu blancura
ya lejana;
y el dondoneo de tus manos
alojadas en soleados rincones
de tiempo intocable
bailando de nuevo,
desbastada la ruina de la noche
en el espíritu claro de un luengo verano,
de tu plácido contacto:
dos niños conociéndose a bocados,
dos besos, tres caricias que casi ya no fueron,
cuatro miradas en cuerpos al borde del desnudo
y tu aroma, repitiéndose,

de la piel jugando a ser tu pelo…

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