A mis padres

por Somnoliento

Ruedines en una bici roja,
baja y algo ajada.
Ayudas que llegaron calladas,
abnegación nunca circunscrita a la razón.
Vuestra presencia es la verdad
que nos hace hombres,
que nos hizo mujeres,
el cuento, siempre alerta,
y de los libros, torrenteras,
mares de la sensación
hoy hecha hambre,
del recorrido eterno en el papel
y los recovecos
que la sombra de cada palabra oculta.
Amor real, amor de hermanos,
por quiénes nos rodean:
la mejor de las herencias
es ser buenas personas,
cargadas de recuerdos:
cuidado, cariño y amor,
sin remedio
y sin medida.

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