Del pelo revuelto
y los pies invertidos,
fuera de lugar,
contraídos
empapados brillando;
y la luz olvidada
de los rincones bullendo
entre dientes y manos.
Color caído del cielo
en el aliento de los alientos,
piel con sed,
espaldas de miradas,
conexiones entre los extremos
vacíos por llenar,
húmedos de la necesidad y la espera.
Midaregami,
de los gritos y la rabia,
y un último estertor
antes de tragarse el tiempo,
y beberse el sudor,
antes de volver a olvidarse.
Imagen por: tooriame




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