Libres, Poesía

Y estarás sola

Seda que se derrama de tus dedos
níveos, lluvias de tu fértil boca,
tormentas en tus ojos verde roca,
de su placidez me hallaré en tus pechos,

urdiendo la frágil red de los sueños
que la corriente de tu piel provoca.
No será la luna, no será poca
en el correr de tus ríos copiosos,

será, como fue, fuego de tempranas
nocturnidades, ciega alevosía,
color en el descenso a las tinieblas

vetadas de la infancia que extravía
ufana las morales aprendidas,
que descubre, en pedazos, su alegría.

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