No hay ni luces
en los caminos marcados,
y las sombras corren
a esconderse por culpa
del vértigo a verse ignoradas.

En la selva no quedan lianas,
árboles y arbustos han
huido por igual
dejando solo el suelo,
que sufre expuesto,
que se abre y recrudece,
colapsa y singulariza
buscando también
la desaparición deseada.

Cuestan los pasos
porque no hay dónde darlos,
de lo que ayer eran
rutas empedradas
de brillantes estrellas vivas,
hoy solo se muestra
el callejón enjuto y retorcido
de las rutinas de la nada.

Es como pisar el aire,
solo que el aire aún sería algo,
y podríamos flotar,
intentar no vernos ahogados,
buscar otras sendas
desde lo alto,
encaramados la fuerza roja
del viento en esas tardes.

Pesa andar sobre
el limo verde
De la nada crecida,
y se atasca el corazón,
hundiéndose hasta la boca,
desbordando la nariz
y las orejas resonantes;
no se levantará
de la noche movediza,
no podrá, no queda nada,
los pasos cuestan,
la nada, el todo,
nos siguen y aprietan.

Corren las sombras moribundas
a esquivar la ausencia,
trazando distancias,
gimiendo solas
en los rincones
de la antigua rabia.

 

Imagen por: ginryuu

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *