Pasamos

por Somnoliento

Se vienen las edades trasegando
todas las finas variables del alma,
las más claras, las ocultas, la calma
del cielo infantil libre caminando.

Suspiras cada día celebrando
ajeno al viento de paso fantasma,
que de poco en poco agita tus ramas,
hace volar tus sonrisas cantando;

se van las noches del día temprano,
de tu juventud plétora rabiosa,
florece invencible tu humana rosa,
y en el pasar del sentido marcado

ruges, y a tus pies el mundo montano;
tu pasión a borbotones hermosa
se escurre tamizada, pegajosa,
exprimida sin tiento entre tus manos.

La fruta cayó del árbol ya seco,
tu rosa veces cortaste sin miedo
y sobre la tierra caminas a hierro,
los pies sangrantes, el iris reseco

por la luz, coribante de cada eco,
en tu nostálgico buscar del cielo;
al árbol tornas mirada de fuego,
pero ya te embelesó el tiempo artero,
ya te reclaman los hijos del hambre y del hielo.

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