Me dan miedo

por Somnoliento

No sé por qué he de creer ahora en políticos,
nuevos o pasados,
no sé por qué he de pensar que ahora,
desde hoy,
bien hundidos en la mierda que nos trajeron,
los economistas, inhumanos y rastreros,
traerán de nuevo la paz,
toda la humanidad que perdimos.
No sé por qué he de creer en mensajes de esperanza
de unos jóvenes que hablan con la fuerza,
que enarbolan viejas banderas de muerte;
no ha habido revoluciones sin sangre,
no ha habido jóvenes que no se torcieran;
los que nunca se torcieron
fueron masacrados por quien vivió torcido,
sin pensar, sin hablar.

Tengo miedo a los troskistas,
a los ultraderechistas,
al soviet
y a los que masacraron hermanos
en su santa cruzada de venganza;
me dan miedo los centristas ignorantes
que de sangre se alimentaron;
me da miedo el que niega el progreso,
los conservadores recelosos
de cualquier signo,
los cerrados nacionalistas, grandes y pequeños.
No hay peor manera de robar la libertad
que negarnos el progreso,
que anclarse en ideas pasadas,
disfrutar de la vejez del pensamiento,
revolcarse en el miedo
a un cambio que siempre,
que indefectiblemente llegará,
para todos.

«Iba vestida la aurora con rayos de sol»

Me dan miedo los que nos traen esperanza
desde los púlpitos políticos,
porque de allí no salió nunca nada bueno,
sólo mentiras,
sólo la muerte,
sólo la falsa visión
de un mundo nuevo.
Quiero que los poetas,
invisibles o no,
prometeicos y malditos,
sean quien nos dé la esperanza,
desde el barro del mundo;
quiero que de las rimas nazcan los mundos,
y de sus versos, de su melodía,
una humanidad nueva.

«Y en los cabellos prendida llevaba una flor»

Me dan miedo los que quieren
hacer el progreso
con antiguas,
humanas (mezquinas),
cerradas ideologías.
Me aterroriza su lenguaje vacío,
sus gritos de muerte.

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