¿Para qué quieres todo ese dinero?
¿Qué te falta que no puedes parar,
qué te duele que siempre quieres más?
¿Qué más necesitas, qué hay bajo el cielo
que pueda calmar tu vacío anhelo?
¿Resbala en tu piel de piedra la vida,
renquea el tiempo de sangre perdida
en tus ojos glaucos, de miedo secos,
por no mirarte vivo en los espejos,
por esconder al mundo tu alma herida?

¿Qué es lo que buscas más allá del mar,
en las profundidades agostadas
de tierra suberosa y estragada,
qué es lo que hay que no paras de mamar?
¿A qué sabe el mundo si no es de amar,
si no es de vivir, si no es de sorber
—que dirán tus años de no poder—
entre la hierba la savia y la sal,
bajo la tierra latidos de pan
—de no volver la luz a recoger—?

¿Vale la pena desangrar los días
al vicio de la riqueza: trabajo,
mañana, trabajo, tarde, trabajo:
noche, sueño en pesada apoplegía;
mañanas de hiel, rabia y evasivas;
tardes de los suspiros, de engañar
al corazón en su perenne ciar;
vale la pena esclavizar presentes
a futuros sin pasado ni mente,
vale morir, rico, escaso, sin más?

 

Imagen por: stormystranger

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