La lluvia huele.
Huele a tardes ganadas al tiempo siendo niños,
huele a un camino de tierra,
a picos y a pinos,
a «cielo rojo nunca llueve»,
a amaneceres nublados
a tiempos felices, mejores,
a pachangas de fútbol resbalando,
a bicicletas embarradas,
a un jardín vecino encharcado,
a pantalones cortos todo el día,
a bocadillos de salchichas de camino a tirar la basura.
La lluvia huele a cielo,
huele a monte y al viento,
huele al mundo despierto,
a la naturaleza viva llamando,
huele a todo lo que es bueno bajo el agua,
huele al verano y al sol,
a la familia y a los amigos,
huele a infancia bien cargada…
Huele a todo eso,
al buen recuerdo,
huele a ti…
Huele bien.
La lluvia huele
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