Dios, yo quiero echarme a correr,
sin más, echarme a correr en praderas
de colores cambiantes,
en días de diario, en fines de semana,
en invierno y primavera, en otoño,
pero sobre todo en verano.
Dios, yo quiero que te comas
las responsabilidades que me has impuesto,
devuélveme mis días, retórname la vida,
que ya casi olvido lo que suponía
tener una, tener el tiempo a tus pies,
rendidos los cielos y los montes.
Dios, quiero tenderme a leer,
a leerlo todo, sin el sueño
pesado del trabajo abúlico,
sin las limitaciones horarias
de la monodia del día y sus ocho horas,
de lo estúpidos que somos de lunes a domingo.
Dios, quiero aprender a vivir,
otra vez, como lo hacía de niño,
y si tengo que romperte en pedazos,
y romper tu mundo y sus falsas promesas,
saltaré de la brecha para de vosotros librarme,
obtusos, falsos, difuntos cobardes.
Corriendo
Por si te apetece leer más

Crónicas de las lunas I
Ambientada en el siglo XXV que combina una huida espacial trepidante con una reflexión profunda sobre la consciencia y el futuro de la humanidad a lo largo de 500 años de expansión galáctica. Sumérgete en una nueva realidad para nuestro futuro.

Crónicas de las lunas II
Segunda parte de la trilogía, que continua con la huida y la búsqueda de Ada a través de una galaxia en tensión, ampliando la mitología de la saga con nuevos mundos y conflictos mientras explora un secreto capaz de redefinir el sentido mismo de la humanidad.

Nadie tiene pasado
Una novela híbrida y no lineal que explora, a través de un viaje iniciático de tintes filosóficos y kafkianos, la pérdida de la imaginación en el mundo moderno y la búsqueda de sentido de un protagonista atrapado entre la autoficción, lo onírico y las fronteras difusas de la realidad.

0 comentarios