Coplas de la justicia

por Somnoliento

Es la mísera verdad
de todo este mundo oscuro,
el color
denso de nuestro pesar.
Nació del cielo profundo,
del feroz
rugido de arcaicas letras
espejo de necios dioses:
feo caldo
de ambiciones fratricidas
que en tu pobre alma recueces,
seco y malvo.

Sucio recodo este tiempo
nuestro, en el que acumulamos
ignorantes
el deshecho purulento
de mentiras que aceptamos
bien sonrientes,
indolentes ante el gélido
aliento de su mensaje
radioactivo,
pupa de viscoso anélido
ramplón en ruidoso viaje
adictivo.

Del infeccioso dinero
surgieron rabiosas parcas,
emisarios
fieles del sucio banquero
y del hambre sus tinieblas,
partidiarios
de la injusticia malsana
y de la verdad deforme;
asesinos
de la verde esencia humana,
charlatanes de lo informe,
malnacidos

No hay perdón a vuestra infamia,
no sois ni hombres ni mujeres,
ni animales,
se secará vuestra rabia
y el miedo de vuestras frases,
los eriales
que arcaicos nos embutisteis
sembrados quedarán de altas,
firmes flores,
comienzo que no nos disteis,
repuesta pasión de sanas
erupciones.

Sin vosotros, militares
de la avaricia y la burla
empleados
al sucio poder del miedo,
galoparemos sencillos;
asolados
quedarán los instrumentos
de vuestro gobierno innoble,
desmantelaremos
los ulcerados pretextos
que os extirparon lo noble:
os destriparemos.

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