Colores que duelen

por Somnoliento

Los colores que duelen.
Las formas que se deshacen
en nuestra puta cara.
Este mundo que gira insano
y el hombre, con pie de muerte,
avanzando hacia al detalle final.
Una larga fila,
un rebaño de macacos sin opinión,
cargados de oro, locos por el oro,
amargados por la tecnología,
sometidos al rápido morir de las cosas.
Sólo por ser distinto apestas,
por querer no volver sometido,
sodomizado por el engaño general,
la mierda que comemos,
en cada uno de sus discursos,
de sus canciones,
de sus escritos vacíos,
en cada mano cargada de cuchillas
que nos tienden
con sonrisa torcida y falsa.

Somos mucho más
que el producto de vuestra envidia,
de esa avaricia innata
que masticáis,
que escupís en cada palabra.
Somos mejores,
somos juntos, todos,
buenos,
personas antes de nada,
antes que profesionales,
antes que esclavos del asqueroso dinero,
antes que militares salvajes,
antes que siervos de la mentira.
Somos los hombres y mujeres
que buscan la vida
frente a los muros
de la ambición sin medida.
Somos quiénes acabarán
con vosotros,
un día próximo,
un día cada vez más cercano.

Me niego a seguir
por el mismo camino que hicisteis,
arrasando la verdad.
Caminaré entre las sombras,
me da igual,
me da igual,
al fin y al cabo,
el sol que a vuestra medida creasteis
hace tiempo que quedó frío,
expuesto en sus manchas
de un negro profundo,
del negro que toman
los sueños cuando se pudren,
a vuestro amparo.
Maldito mundo de muertos,
malditos muertos
que persiguen un mundo de muertos.
Abrazaré la calidez de la tierra silvestre y húmeda,
del barro fuera del camino,
seguiré soñando,
siendo niño,
siendo humano,
nada más que humano.

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