Al irse la luz,
no me dejéis solo.
Al irse la luz,
más me vale estar cerca
de los amigos,
con la mente distraída
y las manos ocupadas
en beberse la alegría.
Cuando se empiece
a acabar la tarde,
con esa mezcla de azules
y rojos de aromas húmedos
y cantos de cena,
no quiero estar solo.
No me gustar andarme solo,
porque solo no tengo barreras
para no abonarme a la melancolía.
Es cuando mejor me siento,
que la tarde en su final
más me bulle, más hierve
en mis adentros, revolviéndolo
todo, haciéndome querer
no estar ni sentir,
haciéndome volver al pasado.
A los pasados mejores,
a los momentos de tiempo detenido,
de vida eterna, de amores suaves,
a los tiempos de amigos
en césped mojados,
a pesar del viento,
que todo se lo lleva,
A pesar del mismo
inmisericorde tiempo.
Al irse la luz
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