Es como la playa
girando alrededor de los colores del baile,
y tu cabeza en el centro,
frente con frente;
piel de cristal marcada con tiento,
rosa claro cantando de tus adentros
y una dulce bruma, casi morena,
naranja claro, brillante ocre,
mirando.
Mirando fija,
sonriendo, brillante
de tus ojos antedichos.
Sola en medio de la tierra,
solo yo absorbido
por la luz en tus fronteras.
Levantando el agua,
cambiando las olas cercanas
por marcar, sencillo,
hileras con tus dedos.
Saltar de puentes,
hacernos volver cada tarde,
a pesar de lo pactado,
gracias a la memoria de las tripas.
Alta la mar entonces,
baja la ría constante,
aunque ya no haya quien no la vea,
aun sin el pequeño beso de tu despedida.
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