Una aventura me queda

por Somnoliento

Mi tristeza flota entre la pena del plasma oscuro y las turbulencias del sol malentendido.
Mis angustias son del profundo suelo húmedo de los pozos del futuro y la muerte.
El miedo es el sentido del las lunas robadas al cielo y de unas estrellas que a veces tiemblan,
y otras, más raras y rojas, se tiñen de sangres fermentadas en desiertos minutos.

Yo soy de mis propios muertos que sufren del púrpura en mis silencios.
Yo soy de la lánguida rabia que enerva las uñas raídas y rotas de la salvaje indiferencia.
Yo soy todo oscuridad y sentido, finas hebras de vino azul, frío y ardiente,
yo soy fuego extinto, carne negra, mente extraviada y lista,
lista para el empeño en una última y final aventura;
la última que me queda.

¿Será ésta la vida o la terrible existencia?
Vendrán los vientos a llevarse las migajas de la tierra seca.

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