Una tormenta que no rompe a llover.
Un río que no termina de saltar.
El viento que no acaba de engallarse.
Una noche que no acaba de llegar.
Una montaña de escombros enervados,
y el césped crecido sobre el espaldar.
Las olas rompiéndose antes de la arena,
el hielo que oculto aguarda a golpear.
Herrumbre negra cansina en el espejo,
la dispersión imperfecta en el cristal
de una figura encorvada y temblorosa;
brillo opaco de la luz al sombrear.

Un grito estragado, helado en la garganta.
Huraña explosión de sensibilidad.
El impacto azul profundo de la rabia.
El silencio en contrita furia fatal.
Una pierna mal calculada y fallida,
el brazo que toma su propio andar
y un rostro encorchado de sonrisa ausente;
dedos mustios a punto de escapar.

Podría ser yo,
sin retorcerme,
solo vibrando.

 

Imagen por: laura-makabresku

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