El pobre porque lo es, y casi siempre es injusto,
pero tira, tira, al menos sigue,
quéjate, pero tira, haz,
nadie en este mundo ha sacado nada
quedándose, quejándose parado.
El rico, porque nunca tiene suficiente
y le parece injusto
que le quiten aunque fuera un poco,
y como tiene poder,
casi siempre le basta con quejarse.
La mujer porque lleva muchos siglos
siendo ella la víctima,
y es más que justa la queja,
pero siempre las habrá
que se aprovechen de esta,
para del victimismo hacer profesión vieja.
El hombre, porque tiene miedo,
miedo a que todo cambie,
después de siglos
en los que pudo controlarlo todo,
escondiendo su miedo, sabiéndose cobarde,
sabiendo que los tiempos cambian y solo vale adaptarse.
El de la izquierda, porque no consigue
lograr que sus utopías funcionen,
y se queja de que son los otros,
que el enemigo está a la contra,
que esto solo se soluciona dividiendo y cortando.
El de la derecha, porque no consigue
que sus teorías funcionen
sin matar de hambre a la mayoría,
sin explotar las diferencias,
sin hacer de este mundo
un lugar todavía más lúgubre, inhumano, injusto,
entregado a la mentira.
El político, porque es un pobrecito,
si él solo quería vivir del cuento,
nadie le dijo que tendría que currar,
que para ciertas profesiones,
es necesario tener experiencia y cerebro.
El corrupto, que por qué no iba a robar
si todos mis amigos roban,
si todo el mundo roba,
¿por qué no voy a robar yo,
que he llegado el último y no solo soy tonto,
sino también envidioso y avaro.
Los españoles, que nunca dejaron de ser
un imperio de víctimas,
para los que solo vale la envidia,
quejarse de todo, mientras todos lo practican,
pedir, mientras nadie da,
exigir, mientras todos hacen lo que les sale del orto.




0 comentarios