Ojalá dejen de rechinarme los dientes,
azules por el vino;
mis sueños anduvieron por estos caminos,
rojos de piel descarnada,
pero volaron, podridos de muerte.
Ojalá dejen de rechinarme los dientes,
azules por el vino;
no sé cuándo ganaron los miedos,
sólo sé que nunca debieron crecer solos,
libres bajo sus sonrisas.
Ojalá dejen de rechinarme los dientes,
azules por el vino;
niños ahogados bajo el agua viscosa,
niños de rostro fijo,
los mismos niños que fuimos.
Ojalá dejen de rechinarme los dientes,
azules por vino,
se rompan de una vez,
rasguen el velo de los labios callados,
ojalá se rompan, por fin y por todas.
Cuádruple rechinar
ansiedades | noche | Odio | oscuridad
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