«At the dark end of the street
That’s where we always meet
Hiding in shadows where we don’t belong
Living in darkness to hide our wrong
You and me, at the dark end of the street
You and me»
James Carr
Cuando las sombras,
las más jugosas,
en las que nos engaña el calor
y hacemos imposible
que entre la luz,
ahí,
yo,
siempre sabré llegarte,
siempre me atreveré
a sumergirme,
dejar de respirar,
y sentarme a tu lado,
a esperar
que todo acabe.
Dónde la mente
inflamada solo arde
y es imposible
detener el flujo inclemente
de lo peor
de nuestro corazón,
dónde todo duele,
sobre todo el futuro,
y el pasado derretido
son charcos de sangre negra
que no queremos mirar,
entonces,
yo,
siempre estaré
dispuesto a hundirme contigo,
fundir la última gota de cordura
y dejar que nuestros corazones
exploten,
juntos,
bañando este mundo
con nuestra sangre de colores.
No estarás sola,
porque hasta
cuando te quieras marchar,
temprana,
siempre temprana,
yo también estaré dispuesto
a irme contigo
si hace falta;
y sabes,
sabemos,
que una vez juntos,
mermados en la negrura,
será cuando menos la necesitemos,
será cuando más fácil
nos sea
retornar a la luz.
Allí, dónde el mundo
a veces parece acabar,
en las limes del dolor inexplicable
que tan bien conocemos,
allí,
tan lejos, tan cerca,
allí nunca
nunca te dejaré estar sola.




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