Escuchar..
Eso que hacíamos,
antes,
creo…
Escuchar,
guardar silencio
y esperar a lo que el otro
tuviera que decir.
Escuchar,
detenerse
y soltarlo todo,
solo por encontrarnos en el sentir
Escuchar
es eso que antes
nacía de la espera
y del interés por entender.
Escuchar
es parar el tiempo,
decir al mundo que se detenga,
y que nos deje de mirar.
Escuchar
es convivir,
es entender,
es dejar que nos arrulle el silencio.
Silencio,
el silencio compartido,
la mirada en la del otro,
el último protón
antes del beso
y, entonces,
pararse a escuchar.
Escuchar,
hoy no escuchamos,
dejamos la vida pasar,
no oímos ni lo que ocurre dentro
de nuestras cabezas perdidas.
Deberíamos escuchar más,
y así nos entenderíamos más,
y así nos querríamos,
y así nos querríamos escuchar más,
para entendernos mejor,
para querernos mejor,
para amarnos más,
mucho más.
El que no escucha no vive,
solo deja pasar el tiempo,
solo conoce el ruido,
que es todo eso
con lo que alimenta el vacío,
con lo que llena la insoportable
longitud de un precioso,
olvidado silencio.
Escuchar es vivir el tiempo,
no de él,
hagamos como Momo
y escuchemos.




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