Nos han quitado los banquitos.
Hacía meses todavía flotaban
sobre la niebla del rincón,
rodeados de la espuma
de una noche enredada,
enterrados bajo los labios.
Pasé y ya no estaban,
todo desaparece y avanza,
el progreso no desiste
y el mundo que ayer vivía
todavía,
es hoy una realidad invisible
superpuesta en la memoria.
Será suficiente no tenerlos,
pero recordarlos.
Recordar esas maderas,
ya entonces viejas,
sentados sobre la noche
entrelazando los suspiros
reprimidos hasta entonces.
Ya no estará ese banquito,
y la esquina, antaño umbría,
quedará bajo la luz blanca
obscena de la modernidad
temerosa y temida.
Cambiarán los espacios,
el mundo habrá pasado,
pero no nosotros,
alzados sobre las nubes
en la memoria del tiempo,
volando entre los besos,
estampados de caricias
en el nunca olvidar las lágrimas,
en el poder volver un día,
a sentarnos en ese mismo banquito,
y juntos, marcharnos.
Foto de atelierbyvineeth … en Unsplash




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