Desde el risco del mar de las palabras
me paso los días avizorando
la extensión del velo azul que, orillando
las rocas negras de las tierras mudas,
me llama a sus adentros, a sus altas
simas repletas de voz buceando,
transida de palabras aflorando;
agua que empapa de historias vividas.
Océano de verbos que me llama,
que silba hasta mis esplines sombríos
en aromas de su espuma y su calma;
tienta este necio pasar con sus cantos,
déjame sumergirme en la palabra,
déjame escapar, así, con dos saltos.




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