Eso, tú quéjate, que siga el aire tiñiéndose del negro que disfrutas, que tan bien justificas. Eso es, el cielo marrón, las tiendas siempre abiertas, tu coche rodando libre, la caza, el silencio. Comamos lluvia de barro ennegrecido y ácido, que se pudra la sangre…

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