Ya empiezas a oler,
ya rezuma,
ya se me irritan los implantes
palatales y las pituitarias rojas
con todos los sabores nocturnos.
Ya crece y se enciende,
como una máquina crujiente y viva
que surgiese de la misma existencia,
de la oscuridad vacía
que antes ocupara el frío,
que todavía intenta reclamar la rutina.
Ya circunvoluciona enredándose
entre las algas secas de la tierra
el aroma curtido de las noches frescas,
a pesar de los retornos,
a pesar de los calores.
Ya avanza imparable
como las arenas
el verano suculento,
y todas las visiones enredadas
confinan h
acia él
y por él,
conspiran.
Ya te veo, viejo,
ya te sorbo como lobo en busca de celo,
detrás del labio,
en la curva de tus rincones circulares.

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