Sí.
Todavía vuelvo,
sin ropa y sin mirar atrás,
me despierta la luz
y algo de frío,
pero no hay prisa,
he vuelto,
todavía vuelvo,
ni temo ese gris supuesto,
celaje enmadejado,
despierto con el sol
ya alto,
sin ruido,
envuelto en todas las sonrisas,
cada par de ojos
entre el gris y el azul roto,
todavía vuelvo
y nunca estoy solo,
estamos todos, igual;
soy el dueño de todos mis pasados
y con ellos hago de todos nosotros
lo que quiera,
sin cambiar un pelo, un diente,
n
i un beso,
ni esos derrames ansiosos
al viento del abismo.

Todavía vuelvo,
qué le voy hacer,
cómo me voy a deshacer
de esta sangre verde;
no pienso dejar de hacerlo.
Son míos, todos,
los míos y los vuestros,
soy el dueño de todos los recuerdos,
hoscos y regios,
turbios y tuyos,
arena masticada a destiempo,
míos, todos los tiempos míos.

Todavía sigo volviendo,
ya ves,
cojo y por romper,
arrasando con lo entrópico
siempre que quiero,
siempre cuando menos debería.

Sí, todavía.

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