Deja de trabajar, tanto,
deja de matarte, tanto,
por riquezas que no llenan,
futuros siempre en retraso.

Deja de pudrir principios,
humanidad y quebrantos
en falsas promesas de oros,
injusticias y marasmos.

Deja de trabajar, así,
asfixiado, persiguiendo
como un demonio rabioso,
entelequias de lo muerto.

Deja de creer promesas
de lo creciente, creciendo
absurdas en tu avaricia
embalsamada en sus miedos.

Deja de trabajar, loco,
así, entregado, arrumbado,
útil y graso engranaje
de genios alambicados.

Deja de oír a los genios,
no esuches más su pasado
mensaje, su lengua roja
de sangre, como un esclavo.

Deja de buscar, precioso,
lista, encantadores, bravas,
queridos todas, brillantes
humanos de alas doradas,

dejad de buscar el oro
sangriento de las carnadas,
vivid como si la lluvia,
como si hoy, como sin nada.

Deja de trabar, algo,
vive, más, verde supura,
respira luces de día,
rumia, nada, corcovea,

déjate llevar, mejor,
por lo que te surgiera
del mediastino en tensión;
trabaja menos: más, mira.

 

Imagen por: paramara99

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *